Hoy quiero dejarte ir… aquí me quedo en este rincón de mi corazón donde te guardo en medio de juegos de infancia, charlas personales y cibernétcas, que poco a poco se fueron distanciando, acortando, enfriando… para finalmente desaparecer.

Quizá la distancia geográfica de estos 16 años tenga que ver, quizá algo de más o de menos que nunca pude averiguar, y no valieron los mails, ni la viva voz para saberlo y así reconducir, recomenzar. Si valieron los no gestos, las frases breves, los tan fríos “muy bien” que me escribías al preguntarte entusiasmada: Cómo estas! … El reencuentro sin bises que tuvimos hace poco. Me duele tanto dejarte ir… Es duro saberme fuera de tu camino, es duro acompañarte desde la segunda fila. Y quiero dejarte ir querida mía desde hace mucho, pero como te he contado en mis mails se me hace difícil. Hemos compartido tanto en la infancia, en la adolescencia, en nuestra juventud y adultez,  que pena perderte justo ahora en nuestra introducción hacia la madurez.

Dejarte ir me sabe a duelo, menos mal que los recuerdos son muchos, menos mal que tu sonrisa hacia mi continúa y estoy segura que también tu cariño, aunque no ya tu cercanía, tu apoyo, que tanto hecho de menos!

Cuanto duele dejarte ir y sonreír mientras te suelto el alma que ya no se siente cercana a la mía. Amar es dar alas… es dejar ir, es sonreír cuando puedo saber de vos desde esa segunda fila o tercera… pero me llegan los ecos de tus momentos vitales importantes, los cuales celebro!

No es fácil aceptarlo y entonces vienen a mi memoria aquellas personas que en su día fui yo quien les dejo atrás y fueron ellas quienes me dejaron ir. El recuerdo de esas personas, que sigo queriendo bien, es el que me ayuda a aceptar mi condición de “dejada” en tu vida. Y vaya lío es la vida a veces, vaya enredo de emociones y sentimientos. Son ellos en realidad los que nos conducen hacia una u otra dirección.

Te quiero tanto! Y quien sabe, quizá un día en nuestra vejez, los mismos recuerdos que hoy siento tan cercanos sean los que nos vuelvan a reunir.

Suerte!