Después de un breve pero intenso paréntesis aquí estoy retomando mi vida. El primer re-contacto con mi realidad es mi querido curso de inglés.

Hay nubes, ni atisbos del astro y rey sol. El bus va medio vacío porque el bus que pasó unos minutos antes se llevó consigo todos los apurados que ahora van todos apretados y aquí viajamos comodamente con asientos vacíos.

Julieta pasó bella, fresca, vital… con su alma lista para llenarla de nuevas experiencias y mundo. Con sus 25 años en ebullición me veo algo mayor. Volverá en julio y aquí estaré como testigo privilegiado de un corazón joven que necesitará asimilar tanto viejo continente de golpe.

La vida es de una. No hay más ni menos. Ni tampoco excepciones, aunque aún no termino por determinar lo que hace que unos si y otros no.

Hacía tiempo que no sentía mi pelo largo sobre mi espalda desnuda. Esa sensación “tonta y cotidiana” pero que me hizo caer en la cuenta de que realmente tengo ya el cabello muy largo! Y que me encantó esa sensación.

Intento vivir en línea tranqui, aunque estos días por momentos se me complicó. Definitivamente no me llevo del todo bien conmigo misma cuando las circunstancias me ponen en modo “multitarea”. Me genera conflictos internos porque me cuesta eso de “una cosa detrás de la otra” yo pienso en que tengo que ir al súper o cocinar después… y me voy, y vuelvo, y me voy… y entonces me rayo.

Conclusión, tengo que trabajar mucho más en este punto concreto, se hace una cosa a la vez y de manera consciente. Llego a destino, y me llaman de la escuela, mi hija no se encuentra bien. Pego la vuelta… mañana perdida pienso… o no.