Nunca se sabe de que manera te va a pillar la infancia. Nunca se sabe en que lugar y en que circunstancia la etapa más feliz te vuelve a encontrar.

A mi me encontró hace un tiempo en una de mis noches de noctámbula. La verdad es que siempre la espero, porque a lo largo de los años me va sorprendiendo con retazos de mi que salen a la superficie desde profundidades que creía olvidadas, pero me doy cuenta que si bien el fondo no se ve, lo que se ve es gracias al fondo que tiene.

Y así se me plantó una noche después de mucho tiempo, es curioso como los primeros amigos con quienes compartí mi vida siguen de alguna manera siéndolo a pesar de que nunca más haya sabido de ellos.

Es tremendamente genial que el pasado se presente así con su tesoro a cuestas y me sorprenda y me haga sonreír y me haga volver y descubrir, y redescubrir al que en su día fue un amigo de esos queridos, de esos cercanos.

Me hace bien retomar desde otra perspectiva, reconectar con la infancia, con el fondo y el trasfondo. Ver los contrastes y entonces unir los puntos, y llegar a la conclusión de que es necesario en algún momento de la vida unir la red, retomar los amigos, los primeros amigos, porque ellos guardan información que es como un tesoro en bruto de nosotros mismos, y nosotros también guardamos su tesoro en bruto y hemos de, en algún momento, dárselo.

Gracias por haber guardado una parte del mío querido amigo.

Y tu conservas algún primer amigo de la infancia?