Es inquietante, pero es que dar a luz lo es… No sabes que hay detrás del umbral, no sabes hasta cuando ni cuanto dolerá. Te inquieta saber si lo soportarás, si podrás, porque la naturaleza nos lleva hasta el mismo límite.

¿Hasta cuanto somos capaces de dar para entregarle la vida, para regalarle el primer abrazo que le darán en su vida?

Dar a luz nos inquieta y luego nos aquieta esperando la siguiente contracción. Y a la vez sentimos como en cada una nos vamos inquietando menos y apasionando más, porque dar a la luz es pasión por la vida, es inquietud por dar nuestra propia vida el resto de sus días.

Dar a luz es dar todas nuestras fuerzas físicas y emocionales, es la contradicción de quedarnos vulnerables mientras nos convertimos en fieras que entregan nueva vida a la vida.

Es permanecer dulces y maravilladas ante el milagro de la vida que gestamos mientras los días transcurrían.

Dar a luz es la plenitud de sabernos frágiles pero fuertes, inmensas aunque pequeñas.

Dar a luz es darnos nueva luz…