Recordaba perfectamente aquel viejo y grasiento bar, recordaba incluso la distribución de las mesas y sillas, recordaba cada detalle de “El bar de Jordi” pero por más que buscaba y rebuscaba no encontraba en su memoria el lugar exacto donde estaba, ni siquiera la parada de metro más próxima.

En su recuerdo El bar de Jordi salía de la nada, y en la nada se encontraba. Y es que en realidad el lugar es secundario, lo que era importante recordar es que en aquel viejo y olvidado bar ella le comunicó que uniría su vida a él.

Muchas veces recordó aquel bar,

y puede que también hubiese sentido la necesidad

de volver a tomar la misma tacita de café,

pero era imposible porque nunca lo

volvería a encontrar…

Es curioso, pensó, cómo puede ser que no recordase su localización, ni tan siquiera la parada de metro… Será que su ser se concentró en el palpitar de su corazón mientras le decía a él que quería casarse. Será que al ver como él palidecía ya dió todo igual, puede que tal vez el mundo dejase de existir en el instante que salieron los dos del bar sabiendo que algo acababan de dejar atrás, sabiendo que la vida les acababa de cambiar.

Y no hubo más testigos que la triste mesa y unas historias anónimas alrededor de dos historias que decidieron ser una…

Y tú, ¿recuerdas tu lugar especial?, ¿me lo cuentas?