Ahí estaban dispersos a lo largo y ancho de la escalera de emergencia de un hotel en Parale-lel.
Ahí estaban dispuestos a dejarme un algo de ellos al oído. Se lanzaban a mi conquista en cada paso que daba, solo tienen una oportunidad de contarme su historia y así cautivarme mientras me hablan al oído tan cerca que en ocasiones los labios de alguno roza mi oreja.
Cada uno de ellos va vestido acorde a la historia del personaje que encarnan.

Hablo del Prostíbulo Poético ¿lo conoces?. Para mi ha sido toda una experiencia, fresca y original. En el Prostíbulo Poético te encontrarás con una veitena de artistas, poetas, músicos, ilustradores… los cuales “se prostituyen” con arte de su propia autoría.

Una vez haces el recorrido de “reconocimiento” bajas donde está la madame para comprar una ficha que te da derecho a un privado con el artista que te haya cautivado.
En ese privado el artista en cuestión actuará para ti leyéndote sus poemas, cantándote una canción o ilustrando tu alma en cuestión de minutos.

Marche con la gratitud a la vida por la existencia de personas sensibles que filtran la realidad diaria y nos la ofrecen en forma de poesía, canciones, ilustraciones y cuánto sea capaz el ser humano de crear belleza.

Volviendo a casa tenía la sensación de haberme llevado un poquito de ellos, dejándoles también otro poco de mi. El arte tiene esa magia de unirnos, flecharnos. Dejando partículas en el aire de existencias compartidas que aunque fugaces, son verdaderas.

Así que si quieres hacer algo distinto, déjate caer por el prostíbulo poético y luego me cuentas.

PD: Fui sin cámara, y las fotografías que tomé están en las palabras que acabas de leer =)