En mi vida los amigos ocupan un espacio amplio,

y sobre todo libre!

 

Me gusta fotografiarles de tanto en tanto, porque creo  que a veces no nos percatamos de cuán importante son en nuestras vidas hasta que les necesitamos, hasta que de repente algo cambia. Pero, ¿qué sucede entonces en el intermedio?, en el día a día, entre mensajitos de ida y vuelta para ver cuando quedamos, o simplemente por saludarnos.

Cuando hacemos ese café en invierno, y esa cervecita en verano, para contarnos cómo estamos, los proyectos, las nuevas conquistas, en definitiva esas pequeñas grandes cosas de nuestras vidas.
Los amigos para mi tienen esa magia de hacernos descubrir de alguna manera nuestra propia magia, ya que con cada uno solemos ser y hacer cosas diferentes sin perder nuestra identidad.
Entonces… porque solo nos hacemos selfies, o fotos con ellos para las ocasiones especiales. Porqué no hacerles fotos en cualquier café, ¿en cualquier momento y lugar?

Mis amigos están bastante acostumbrados a mis fotos, poco a poco se van habituando a que en el momento menos pensado saque la cámara y la deje en automático retratando nuestra charla, (total la fotografía no tiene sonido les digo siempre) y da igual si la foto no sale perfecta, lo importante es guardar el momento, guardar su amistad… guardarles a ellos mientras compartio ese momento.

La vida pasa, ya lo sabemos, y los amigos puede que también, no sabemos que nos depara, por ahí se van o nos vamos lejos y queda un vacío, un no sé qué. Hacer fotos a tus amigos de manera cotidiana, informal, amena, es guardar un tesoro para toda la vida.
Me encanta guardar fotos de ellos  porque son tan diferentes unos de otros, y soy tan feliz de tenerlos en mi vida. Cuando entonces miro las fotos con mis diferentes amigos puedo verme también, en mis diversos matices, en mis etapas más locas o más tranquilas.

A raíz de encontrarme una foto, una de esas simples, amenas, cercanas  y tal vez  lejanas fotos puedo retomar y quizá recuperar viejas amistades, o tan solo escribir para saber, para constatar qué están bien.

Yo no sé si los amigos son para siempre, pero sé que para siempre serán valiosos, al margen si los tendremos cerca toda la vida, es seguro que toda la vida en algún momento, por lo que sea les recordaremos y a alguien le contaremos su historia, mientras miramos nuestras viejas fotos.

Así que coge la cámara y hazte fotos con esas personas que tanto pintan en tu vida!