Fotografiar el alma es intentar ver todas las etapas que a lo largo de la vida la persona a fotografiar ha vivido y transitado y que le han llevado a ser lo que en el instante de ser fotografiada es. Si lo logras,  se pueden ver sucesivamente destellos de infancia, de rebeldía adolescente, de plena juventud, de dolor, de felicidad… y de tantos otros etc.

Me imagino entonces como una geóloga emocional, impaciente por conocer esas capas que son las vicisitudes de cada uno, por revelarlas de alguna manera a través de la fotografía.

Se necesita tiempo, mimetismo, no es fácil, no es un click y listo, tampoco son muchos. Han de ser los necesarios, los justos. Si te pasas invades, si eres escueta algo se te habrá escapado en un gesto, un descuido…. un suspiro, un segundo fugaz se puede llevar ese destello que el alma deja ver en un parpadear.

Has de estar vacía dentro, porque delante hay una vida entera que se te revela, se te muestra, en milésimas de segundos algo pasa, algo que no sabes qué es, solo se siente, y entonces hago click.

Y es cuando veo la imagen, que comprendo y observo maravillada como las diferentes etapas se muestran solapadas delante mi vista, sigo sin saber que pasó, que es lo que ocurrió, cual fue el cambio y que lo produjo, solo sé que en esa mirada, en ese gesto, en esa sonrisa o en esa fugaz serenidad hay un precedente, un algo externo o interno que lo produjo hace tiempo atrás.

Las capas están todas a la vista. No puedo hacer un corte transversal como se hace en la tierra para visualizarlas y determinar el tiempo, pero puedo fotografiar cada una de ellas.  Matizadas por las demás…

La sensación que me queda entonces es de gratitud y sorpresa, cuanto pero cuanto se puede ver y aprender a través de una foto. Que tan íntima puede ser la toma de una fotografía, que tan invasiva y violenta, o no, o que tan retrospectiva, que tan reveladora, que tan misteriosa.

Fotografiar almas es hermoso, es un acto de amor, de fe y de confianza absoluta de quien se deja retratar. Es una aventura de quien fotografía, porque vas abriendo puertas, pero de repente se abre “la puerta” y una vez abierta se va  accediendo a las demás estancias… con cuidado… de no invadir, de no cambiar nada de sitio… de no estorbar sino permitir que todo salga a la luz… todo lo que el alma esté dispuesta a mostrar.

Y no entiendo cómo se produce, cómo pasa, solo acontece, es la magia, es el click, y cada vez intento buscar las palabras, las más idóneas para describirlo… y no, no lo consigo. Solo lo siento.