Adrenalina, locura, emoción, ufff como explicarlo…

Estas palabras me decían los chicos de InCrescendo mientras firmaban cientos de papelitos con corazones, libretas y todo lo que llegaba a sus manos. Las caritas de ilusión de sus seguidores llenaba el alma.

Fue la primera vez que viví tan de cerca y sentí esa energía, esa de colores intensos, energía de ida y vuelta. ¡Cuánta felicidad puede surgir a partir de la música!, de compartir un sueño y poder concretarlo gracias al apoyo de tantos corazones.

El concierto fue dado de manera altruista en el marco de conciertos de Entremares, una asociación sin ánimo de lucro que desde hace 4 años organiza estos conciertos solidarios para recaudar fondos para la investigación contra el cáncer infantil. El dinero recaudado se dona en su totalidad al Laboratorio de Investigación del Cáncer Infantil del Hospital de Sant Joan de Déu.

El sábado volví a casa con una sonrisa de oreja a oreja, porque sí que hay buenas noticias, si que hay iniciativas que van más allá de las estadísticas. Porque cuando se quiere se puede cambiar un poquito el mundo… ahí donde estamos.

Raquel - Banchio Fotografía Vivencial

Raquel - Banchio Fotografía Vivencial

Raquel - Banchio Fotografía Vivencial

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Raquel - Banchio Fotografía Vivencial

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