Estos días tan particulares y extraordinarios todos hemos tomado conciencia de cuánto nos importan las personas que queremos. Cuánto las extrañamos… Bendita tecnología que nos acerca de manera virtual.

Hubo también otro elemento importantísimo para que podamos ver y compartir cómo transitamos este tiempo de confinamiento. La fotografía, que en mi caso ha sido un verdadero puente para cruzar el océano.

Estos días les he propuesto a mis padres que se realicen fotos en su día a día, en esa cotidianidad que dos personas de pasados los 70 comparten. Pedirles fotos era mi manera de querer acompañarles, de poder conocer ¿cómo transcurre un día cualquiera durante una situación extraordinaria? ¿Cómo puedo estar con ellos no solo con el pensamiento y el contacto telefónico? Para contextualizar un poco el contexto, mis padres son ajenos por completo al mundo de la fotografía.

A mi propuesta de que se tomen fotos cada día mi madre me respondió en whatssap: Jjajajaj

Y la primer foto que me envió era de mi papá sentado en el patio trasero de su casita con su perro Mangocho. Al ver esa primer foto ya supe que éstas fotos serían desde luego mucho más que “una simple crónica cotidiana, o un “simple diario fotográfico” cada una de ellas me revelarían tantísimo de mí, de las entrelineas de los chats que intercambio con ellos.

La fotografía devino así en un reencuentro con mis padres y conmigo misma de esos que se llevan a cabo en paralelo y por debajo de la superficie. Un proceso de las emociones en carne viva con los sentimientos a flor de piel. Mis padres puede que se sientan superados por mis repetitivos:  “me encantaaaaa” “que lindos” “esa foto la hizo papá?” pero si vieran mis ojos húmedos ante la primer foto que mi papá tomó en su vida, y de mi mamá, y con un móvil, creo que se acercarían “un poco” a lo que para mí supone tener estas fotos, a todo lo que se me mueve dentro.

Quiero compartir esta experiencia y parte del proceso (que continua ahora con la materialización de un pequeño librito con las fotos que mis padres han tomado y que cuando acabe compartiré) por si te puede servir de inspiración o te puede animar a llevar la fotografía más allá de lo visual, más allá de lo anecdótico, te invito a que uses la fotografía como una “carta a ti mismo” desde lo que percibes de ti pero no siempre ves.