Es la luz la que siluetea a la sombra, nunca al revés. La sombra sin luz no puede existir y la luz sin sombra simplemente ilumina más.

Los recuerdos no se podrían guardar sin luz. La luz colorea nuestra melancolía. Prestar atención a la luz es descubrir una nueva manera de sentir, es guardar las emociones concienzudamente con el mismo tono del presente vivido.

Mira la luz, tiene matices, tiene magia, tiene poesía, tiene la vida toda en su ser luz. Presta atención a la luz que te rodea al atardecer, siente el calor de la luz que te envuelve al lado de una ventana en pleno invierno…

Intenta llenarte las pupilas de la luz blanca, esa que te invade y te hace cerrar los ojos mientras sonríes… Mira como la luz traspasa tus yemas en pleno mediodía…Cómo anula la sutileza y enaltece la alegría.

Guarda la luz en tu retina y atesorala en tus fotografías. Juega con ella, cuenta tu vida al son de la luz que te rodea…

 

La fotografía sin luz simplemente no existe, carece de vida,
de emociones, de sentido…

 

Una fotografía sin luz natural se me hace como un frío lienzo pintado en gris… Muerto sin nada que decir, sin nada que sentir, sin nada que recordar.

La luz natural es para la fotografía como el alma para las personas, si no la tienes en cuenta, tu foto estará como “desalmada”

Mira y siente la luz, y fotografía en consecuencia, ponle magia a tus fotos, ponle vida, ponle luz a tus emociones.