No contaminar el momento con mis ideas, o lo que vendría a ser lo mismo, no interferir con mis pre-conceptos de fotos preparadas para cambiar un instante en pos de la foto.

Quiero “guardar” tu presente, la valía de tu presente.

Si voy con esquemas premeditados para conseguir una foto xxx siento que no soy fiel a lo que predico. La autenticidad del momento y su valía, por más insignificante que este sea.

Son muchas las veces que estando en una sesión de fotos pienso:
Que genial quedaría una toma exactamente en este o aquel sitio!
Que bien estaría si ahora la besara, hay una luz perfecta.
Qué estupendo sería si la abrazara!

Pero la realidad es que quienes estoy fotografiando se lo están pasando muy bien tal y como están. Si bien puedo indicarles que se muevan y continúen con lo que estaban haciendo, algo se perderá, y no cumpliré con mi cometido de no “hacer posar” y que mis clientes actúen con normalidad.

Mi centro son las personas, no mis fotos, esta es mi filosofía, la cual respeto hasta las últimas consecuencias. Porque eso mismo es lo que quienes me contratan más valoran. Y es lo que más les gusta cuando se ven en las fotos. Que son ellos mismos. Que se reconocen y que miran por ello las fotos una y otra vez. Es así como muchas veces las parejas que he fotografiado se hacen conscientes de lo valioso que construyen día tras día, y que de alguna manera les había pasado desapercibido hasta que en las fotos re-descubren esa luz mientras se miran de manera natural, 100% natural.

Por eso “sacrifico mis ideas de fotografía creativa o artística” (salvo que fotografíe a artistas o modelos) no es mi tónica hacer que mis clientes “hagan” algo para la foto. Lo único que deben hacer es ser ellos mismos. Las fotos no son un fin sino una herramienta para guardar el presente y la singularidad que cada persona le aporta a éste.

Lo curioso de esto es que muchas veces cuando ya se va acabando la sesión de fotos son mis clientes quienes me piden retratos o posados, o soy yo quien me atrevo a pedirles a ellos un retrato que me conceden encantados, porque de alguna manera ambas partes sentimos que nos lo hemos ganado. Ellos la confianza en ellos mismos, la seguridad de poder mirar a cámara sin miedos y yo me he ganado su confianza para poder hacerles un retrato verdadero, sentido e íntimo.

Hacer esas fotos forma parte del momento que estamos compartiendo y lo más importante, surge de la confianza que se ha generado en el tiempo precedente. (suelen ser un par de horas =)

La fotografía Vivencial es el medio a través del cual se genera ese vínculo momentáneo, finito, pero que dura para siempre en una foto.

¿Te atreves? =)