¿Qué tanto derecho tenemos los fotógrafos a publicar las fotos de nuestros clientes (dígase clientes que no son modelos, dígase sesiones de fotos de índole personal, como son las sesiones de familia, bodas, etc., etc.)? ¿y el derecho de nuestros clientes a no permitirnos que las publiquemos (y no entraré en aquellos casos en los cuales son los clientes quienes luego publican las fotos que les hemos hecho por todas partes)?

Es un asunto que personalmente me tiene un poco dividida. Mi yo fotógrafa muere por mostrar ciertas fotos de mis sesiones, de mis clientes, de sus momentos. Mi parte profesional lo siente directamente imprescindible, de lo contrario cómo daré a conocer mi trabajo a otros potenciales clientes.

Distingo dos versiones, porque mi yo fotógrafa pura y dura publicaría ciertas fotos que quizá mi yo profesional no publicaría jamás porque no comunica exactamente aquello que toca comunicar de manera comercial.

Volviendo al tema que me ocupa, de publicar o no las fotos de mis sesiones, osea de mis clientes. Este verano no he publicado prácticamente nada de todo lo hecho. Me pasa que me siento un poco más reticente, si cabe, de exponer así como así la privacidad de mis clientes. (Aquí tal vez saldrán varias espadas de damocles de compañeros de profesión, que con esta visión no podemos darnos a conocer y así no nos contratarán. Pensaba y en parte sigo pensando aún masomenos así pero ya no del todo)

Un paso dado en esta dirección fue mi decisión hace mucho tiempo de no etiquetar a nadie en mis publicaciones en redes sociales. Mis clientes valoran especialmente este detalle que es respeto hacia su privacidad.

En el caso de los padres noto que este recelo, y en consecuencia el respeto hacia sus hijos, va en aumento, ya son muchos los padres que me piden que por favor no publique o de hacerlo sea lo mínimo indispensable fotos en las que se vean las caras de sus hijos, sean bebés o no. Y yo la verdad que lo estoy respetando y mucho, y ya no me molesta, porque estoy viendo que no está afectando a mi trabajo. Que puedo hacer un portafolio online rico sin necesidad de tener que mostrar toooodas las fotos. Es más, el hecho de publicar menos fotos hace que trabaje mejor los textos que las acompañan, esto me viene muy bien, porque se puede ver mejor mi persona, que siempre espero sea coherente con mis fotos, con mis encuadres y ediciones, en definitiva con el servicio y experiencia que ofrezco.

Si un cliente concreto desea poder visionar un reportaje completo con gusto se lo puedo mostrar de manera personal generando así un diálogo directo que va más allá de las fotos y se centra en esa persona. Este acercamiento personal es un paso importante para generar esa confianza vital e indispensable que se hará visible en las fotos de ese nuevo cliente.

Mi conclusión entonces a raíz de este pensamiento que quiero compartir contigo lector es que debo/debemos aprender a respetarnos y ver más personas que clientes. Llegar al fondo del porque no quieren publicar y explicarles porqué tal o cual foto es importante para mí como fotógrafa i/o profesional publicarla. De momento a día de hoy nadie me ha negado a publicar fotos porque hemos mantenido este diálogo que nos ayudó a conocernos mejor, a crear una relación cordial y respetuosa en la cual ambas partes somos libres de expresar y compartir esos puntos de vista que pueden ser diferentes pero en el caso que me ocupa no siempre irreconciliables.

Creo en el diálogo porque acorta distancias y genera nuevas sinergias en lugares y situaciones que muchas veces no me espero =)