La luz del sol llega desde lejos y cubre el mar de pequeñas constelaciones brillantes y plateadas…
Y esta ella, mi trozo de corazón que hace ya casi ocho años salió de mi para ser libre…

Ella, que siente el mar tanto como el latir de su corazón. Se queda largos instantes mirándolo…
Y se sumerge para sentirlo, porque lo vive en cada célula, lo se por el brillo de sus ojos,
por su sonrisa iluminada por el azul profundo del mar, tan inmenso e infinito,  tan frágil a la vez, como su alma.

Y la observo para sentirla y conectar mi corazón con el suyo…