Era frágil, delicada y sutil

Parecía etérea mientras la luz del atardecer se colaba entre sus cabellos y los lunares de su vestido.

Su vestido, que le daba ese aire de niña, mientras el día caía. Mientras se desvanecía el tiempo
con cada giro que daba, con cada sonrisa.

Quizá mi cabeza me falle y me traiga recuerdos idealizados, quizá la juventud no fue tan así,
o simplemente visto desde tan lejos, los días de desamores, tristezas y soledades, mi memoria los haya convertido en melancolía, en dulce melancolía vestida de lunares.